Hoy es un poco más fácil reconstruir fielmente la imagen de Furtwängler en los años de la posguerra. En parte gracias al retrato sonoro que proporciona esta caja de doce discos dedicados a recopilar todos los conciertos grabados y conservados por la RIAS de Berlín (la radio del sector americano) entre mayo de 1947 y mayo de 1954, Muchas de estas grabaciones eran ya conocidas aunque no con la calidad que aquí se ofrece. Por primera vez se han usado las cintas originales, cuya digitalización supera las anteriores ediciones basadas en fuentes dispares, incluyendo archivos privados. La recopilación se inicia con el primer concierto dirigido tras el proceso de desnacificación el 25 de mayo de 1947, con la Quinta y Sexta sinfonía de Beethoven. Por supuesto que es una razonable declaración de principios dedicada al “músico absoluto” tal y como confirma la relación de autores grabados: Beethoven y Branms en primer iugar, siguen Schubert y Wagner, luego Haendel y Hindemith, por último Bach, Blacher, Bruckner. Fortner. Gluck, Mendelssohn, Schumann, Strauss y Weber. En todos los casos son obras estrictamente orquestales exceptuando el Concierto para violín. de Fortner, que interpreta Gerhard Taschner y el de Beethoven con Yehudí Menuhin en su histórica aparición junto al director tras demostrarse su desvinculación con el nazismo en 1949.
Pero hay otro retrato cercano al pensamiento del director y tacalizable en vanas fuentes. Con estas grabaciones se incluye un disco dedicado al coloquio en alemán con estudiantes en la Hochschule für Musik de Berlín el 27 de febrero de 1951, en el que Furtwängler habla de aspectos relacionados con la dirección de orquesta, la técnica musical, la acústica... Una visión externa y minuciosa sobre el intérprete y el repertorio aquí grabado la ofrecen Habakuk Traber y Rüdiger Albrecht en los comentarios del libreto, en alemán e inglés. Y si se quiere ir más tejos, aún se podría ampliar todo ello con la recopilación de artículos titulada Ton und Wort, cuyas fechas corren en paralelo a estos registros y donde Furtwängler, en una casi mimética transcripción de estas músicas escribe sobre ellas además de otras singularidades musicales. El rnejor complemento a la escucha de este viejo guardián de la tradición musical alemana.
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