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Dmitri Shostakovich: Complete String Quartets Vol. II

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Dmitri ShostakovichComplete String Quartets Vol. II

Das Mandelring Quartett setzt nach der höchst erfolgreichen Vorlage von Vol. I mit diesen drei Werken seine Gesamtedition der fünfzehn Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fort. Das Ensemble begegnet auch hier der ungeheuren musikalischen Intensität Schostakowitschs mit größtem...mehr

Dmitri Shostakovich

"Die Musiker gehen in der neuen Einspielung noch über das bereits Erreichte hinaus. Dabei werden sie wiederum optimal von einer außergewöhnlichen Aufnahmequalität unterstützt: transparenter und packender könnte der Klang nicht sein. Das Überraschendste an der Interpretation des Mandelring Quartetts ist dann aber, wie 'schön' sie ist, trotz aller Zerrissenheit, Trauer, Klage, Verzweiflung, die das Werk ausdrückt. Fast schon zum Weinen schön. So wirkt musikalische Wahrheit." (Pizzicato)

Titelliste

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ShostakovichString Quartet No. 3 in F major, Op. 73 Mandelring Quartett

ShostakovichString Quartet No. 6 in G major, Op. 101 Mandelring Quartett

ShostakovichString Quartet No. 8 in C minor, Op. 110 Mandelring Quartett

Informationen

Das Mandelring Quartett setzt nach der höchst erfolgreichen Vorlage von Vol. I mit diesen drei Werken seine Gesamtedition der fünfzehn Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fort. Das Ensemble begegnet auch hier der ungeheuren musikalischen Intensität Schostakowitschs mit größtem Engagement und machtvollem Ausdruck, ohne die intimen und lyrischen Töne zu vernachlässigen.

Ohne Frage hat das achte Streichquartett den Ruhm des Kammermusik-Komponisten Dmitri Schostakowitsch gefestigt. 1960 in wenigen Tagen während eines Besuchs in der DDR komponiert, schrieb sich der Komponist mit dem fünfsätzigen Werk ein Requiem zu Lebzeiten, das er mit Zitaten aus seinen wichtigsten Werken spickte. So blickte er mit 53 Jahren zurück auf ein bewegtes Leben, das zwei Jahrzehnte lang vom Kräftemessen mit dem Diktator Stalin geprägt war - ein Trauma, das Schostakowitsch bis ans Lebensende begleitete. Weitere Etappen seiner Auseinandersetzung mit der Gattung Streichquartett sind das dritte (1946) und das sechste Quartett (1956), die Schostakowitschs Grenzgang zwischen Volksmusik und barocken Techniken, Kriegstrauma und Neuaufbau während der „Tauwetterperiode" nach Stalins Tod spiegeln.

Die fünfzehn Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch sind ein imposanter Werkkorpus, der an Vielseitigkeit und enzyklopädischem Zugriff im 20. Jahrhundert nicht Seinesgleichen hat!

Besprechungen

SWR
SWR | SWR 2 Musikstunde, Freitag, 23.11.2012, 9.05 - 10.00 Uhr | Ulla Zierau | 23. November 2012 "Mein Herz ist zerrissen" – Musik aus Momenten tiefster Trauer (5)

[…]<br /> Vielleicht hätte Dmitrij Schostakowitsch sein 8. StreichquartettMehr lesen

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[…]
Vielleicht hätte Dmitrij Schostakowitsch sein 8. Streichquartett

Sikorski | August 2010 | 1. August 2010 Gesamteinspielung der Schostakowitsch-Quartette durch das Mandelring Quartett komplett

Die späten Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fallen in eineMehr lesen

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Die späten Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fallen in eine

concerti - Das Berliner Musikleben
concerti - Das Berliner Musikleben | Mai 2010 | Ulrike Klobes | 1. Mai 2010 Gemeinsam den Emotionen nachgehen
Das Mandelring Quartett und sein Berlin-Zyklus im Kammermusiksaal

Neustadt an der Weinstraße – von Berlin aus nicht gerade einMehr lesen

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Neustadt an der Weinstraße – von Berlin aus nicht gerade ein

Universitas
Universitas | Nr. 2/2010 | Adelbert Reif | 1. Februar 2010

Über den Grad der Bedeutung von Dmitri Schostakowitsch (1906-1975) fürMehr lesen

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Über den Grad der Bedeutung von Dmitri Schostakowitsch (1906-1975) für

Diverdi Magazin
Diverdi Magazin | 189 / febrero 2010 | Pablo-L. Rodríguez | 1. Februar 2010 Shostakovichfest
El cuarteto Mandelring culmina una impresionante integral Shostakovich en Audite

El termino “Hausmusik” alude a la música pensada para su interpretación en casa por la familia y los amigos con el fin de entrerenerseMehr lesen

El termino “Hausmusik” alude a la música pensada para su interpretación en casa por la familia y los amigos con el fin de entrerenerse realizando algo edificante. Esta actividad, tan cotidiana en algunos países de profunda tradición musical como Alemania, es el sustrato ideal para que fructifique una formación camerística estable y de primer nivel como el Mandelring Quartett. Ni une decirse tiene que tres de ios componentes del mismu son hermanos y crecieron meando juntos (los violinistas Sebastian y Nanette Schmidt junto con el violonchelista Bernhard), a los que se unió en 1999 el violista Roland Glassl, que hoy es uno más de la familia, tras la salida de su antecesor. Michael Scheitzbach, para montar su propio conjunto camerístico (el Ensemble Abraxas). El cuarteto surgió del ambiente musical familiar, tal como explicaba en 2003 el primer violín dentro de un artículo publicado en la revista The Strad: “Nuestro padre tocaba el piano y había siempre música en casa. Cada uno de nosotros asumimos un instrumento de cuerda por lo que empezamos a tocar juntos muy temprano. Era una especie de experimento, pero fructificó”. Aunque con el tiempo cada uno de los hermanos ha terminado haciendo su vida, la casa familiar sigue siendo el ceniro de operaciones del cuanelo; sin ir más lejos la formación toma su nombre de la calle en donde se encuentra la casa de sus padres en la localidad alemana de Neustadt an der Weinstraße. Tal como podemos ver en un documental incluido en DVD dentro del segundo disco de este proyecto Shostakovich de Audite, allí se encuentran con sus padres (Roland ha sido adoptado como uno más de la familia), comparten comidas, juegan con sus hijos, practican sus hobbies (Sebastian es un gran aficionado a los coches)y, por su puesto, preparan sus conciertos; de hecho, el ambiente de la zona les ha animado a fundar un festival veraniego de música de cámara en la vecina Hambach, el Hambacher Musik Fest, donde a las veladas de música de cámara en su castillo se une el atractivo de la zona vitivinícola del Palatinado a orillas del Rin.

La carrera del Mandelring Quartett despegó en 1991 cuando ganaron en Munich el concurso internacional de música del ARD, el concurso Evian o se alzaron tres anos más tarde con el Premio “Paolo Borgiani" en Reggio Emilia. En esos años iniciaron también su carrera fonográfica en el sello Largo con la integral de los cuartetos de Berthold Goldschmidt (1903-1996), el último de los cuales les esta dedicado. Su siguiente proyecto lo realizaron enere 1992 y 2003 en el sello CPO y supuso la recuperación del noneto. uno de los 37 quinteros y nueve de los 34 cuartetos dei compositor francés Georges Onslow( 1784-1853). Y es que los cuatro miembros del Mandelring Quartett están profundamente implicados en dar rienda suelta a su curiosidad a la hora de diseñar provectos interesantes tanto para ellos como para los promotores v el publico. Precisamente el interés de I.udger Böckenhoff por ampliar el sello Audite, que había lanzado en 2000, a grandes proyectos fonográficos hizo que el Mandelring Quartett pasase a formar parce de su escuderla. Inicialmenre planificaron una integral de los cuartetos de Schubert que ha quedado detenida desde 2005 tras tres lanzamientos y que se ha combinado con un interesante proyecto iniciado en 2004 y concluido en 2007 de grabar los cuartetos de Brahms junto a otros de amigos y defensores suyos como Félix Otto Dessoff, Friedrich Gernsheim o Heinrich von Herzogenberg. No obstante, el provecto más prestigioso del Mandelring Quartett, y más aclamado por la prensa internacional, es la intergral de los cuartetos de Dimitri Shostakovich que iniciaron en 2006 y que acaban de concluir tras cinco lanzamientos.

El interés de estos cinco SACDs (a los que se añade el referido DVD con el segundo) no sólo reside en la calidad musical, sino también en la técnica. Creo que estamos ante la primera integral de los cuartetos del compositor sanpeterburgués en sonido envolvente y, si a ello le añadimos la marca de calidad sonora de Böckenhoff (que ya hemos comentado en estas páginas en relación con el cofre dedicados a las grabaciones de Furtwängler para la RÍAS: véase Boletín n° 181, págs. 38-39), el resultado no puede ser más satisfactorio a la hora de disfrutar con impresionante equilibrio, espacialidad y precisión de todos los detalles de cada interpretación. Estos cinco discos contienen una visión completamente nueva, donde cada uno de los cuatro músicos busca su personalidad sin detrimento del conjunto, sumamente intensa (el manejo de las tensiones es impresionante en algunas obras) y con un extraordinario predominio de la claridad formal (se consiguen versiones muy equilibradas), tímbrica (toda una lección de manejo del fraseo y de diferentes tipos de vibrare o golpes de arco) y dinámica (hay constrastes ciertamente de impacto) de estas quince obras excepcionales de la literatura para dieciséis cuerdas.

Cada lanzamiento incluye alguna versión excepcional e incluso el orden de su publicación resulta sumamente interesante para la escucha de todo el ciclo. El primer volumen se inicia con una versión fascinante de ese personalísimo divertimento shostakovichiano que es el Primer cuarteto o el Segundo impresiona por su mezcla de virtuosismo y entonación. El volumen dos resulta algo menos convincente pues se adopta un acercamiento cómodo y menos implicado; el Tercer cuarteto esta admirablemente locado (impresionante desarrollo fugado del primer movimiento) pero le falta humor negro. Su versión desgarradora de principio a fin del Octavo, que ha sido criticada por algunos por su enfoque de los dos últimos movimientos, puede resultar comprensible; recordemos que escuchamos a un cuarteto alemán en una efigie fúnebre personal compuesta tras una visita a Dresde en 1960. El tercer volumen, que incluye los retratos de las tres mujeres más importantes en la vida del compositor (su primera esposa Nina en el Séptimo, su segunda esposa Irina en el Noveno o su amante la compositora Galina Ustvolskaya en el Quinto) supera las trallas del anterior, al ahondar con mayor acierto en la uniformidad de los tempi (los lentos no demasiado lentos y los rápidos con más intensidad que velocidad), algo que, por cierto, también hacía el Cuarteto Beethoven que estrenó estas tres obras; de este lanzamiento Norberto Tauste publicó una breve reseña en el Boletín n° 174, pag. 53. El cuarto volumen sigue el camino ascendente marcado por el anterior con una versión del Décimo cuarteto admirablemente equilibrada de carácter y ahondando en los contrastes (excelente aquí la passacaglia) o un Duodécimo de corte intimista y profundizando en los coqueteos dodecafónicos del compositor ruso. Finalmente, el quinto volumen plasma con sorprendente precisión y riqueza de matices todas las caras de la muerte; resulta un digno colofón para este verdadero Shostakovichfest y culmina con una versión del Quincuagésimo cuarteto completamente personal y fascinante en esa sucesión de reflexiones funerarias contenidas en seis movimientos lentos.
El termino “Hausmusik” alude a la música pensada para su interpretación en casa por la familia y los amigos con el fin de entrerenerse

Die Rheinpfalz
Die Rheinpfalz | Mittwoch, 27. Januar 2010 Nr. 22 | Frank Pommer | 27. Januar 2010 Verstörte Seele
Angespielt: Das Neustadter Mandelring-Quartett beendet beeindruckend seinen fünfteiligen Schostakowitsch-Zyklus

Das Neustadter Mandelring-Quartett genießt dank seiner Konzerte und weitMehr lesen

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Das Neustadter Mandelring-Quartett genießt dank seiner Konzerte und weit

www.sikorski.de
www.sikorski.de | Januar 2010 | - | 15. Januar 2010 Gesamteinspielung der Schostakowitsch-Quartette durch das Mandelring Quartett komplett

Die späten Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fallen in eineMehr lesen

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Die späten Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch fallen in eine

Die Zeit
Die Zeit | 26. November 2009, Die Zeit Nr. 49 | Volker Hagedorn | 26. November 2009 Das heimliche Tagebuch
Nirgendwo wird Dmitri Schostakowitsch so persönlich wie in seinen 15 Streichquartetten. Das Mandelring Quartett legt eine eindrucksvolle Gesamtaufnahme vor

Mit 66 Jahren fing das Leben vielleicht für Udo Jürgens an, aber nichtMehr lesen

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Mit 66 Jahren fing das Leben vielleicht für Udo Jürgens an, aber nicht

Neue Zeitschrift für Musik
Neue Zeitschrift für Musik | 4/2009 | Thomas Schulz | 1. Juli 2009

Die Streichquartette Dmitri Schostakowitschs enthalten vielleicht dasMehr lesen

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Die Streichquartette Dmitri Schostakowitschs enthalten vielleicht das

Das Orchester | 11/2008 | Werner Bodendorff | 1. November 2008

Neun der insgesamt fünfzehn Streichquartette von Dmitri SchostakowitschMehr lesen

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Neun der insgesamt fünfzehn Streichquartette von Dmitri Schostakowitsch

Frankfurter Allgemeine Zeitung
Frankfurter Allgemeine Zeitung | 19. Juli 2008 | Gerhard Rohde | 19. Juli 2008 Das Quartett als Spiegel der Welt
Dmitri Schostakowitsch hat in seinen fünfzehn Streichquartetten eine Art Tagebuch verfasst aus dunkler Zeit. Jetzt ist die Gesamtausgabe mit dem Mandelring Quartett komplett

Zu den Phänomenen der gegenwärtigen Musik, auch des Musikbetriebs,Mehr lesen

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Zu den Phänomenen der gegenwärtigen Musik, auch des Musikbetriebs,

International Record Review
International Record Review | June 2008 | Peter J. Rabinowitz | 1. Juni 2008

In the disjointed Portrait DVD that comes as a bonus with this CD (the second instalment of a new Shostakovich cycle), members of the MandelringMehr lesen

In the disjointed Portrait DVD that comes as a bonus with this CD (the second instalment of a new Shostakovich cycle), members of the Mandelring Quartet make two surprising comments. Nanette Schmidt tells us that all four of us are powerful people; her brother Bernhard warns us that a quartet¹s interpretations suffer when there¹s too much agreement among the players. The comments are surprising not because they seem inappropriate to Shostakovich’s idiom (on the contrary, his quartets work best when played by four strong-willed players who can contest one another), but rather because if there’s anything missing from these fluent and intelligent performances, it’s precisely power and diversity.

Indeed, like everything I’ve heard from this foursome, these readings reveal an emotional reticence backed by a remarkable uniformity of tone and vision, most obviously audible in exceptional balances (note how vividly they present the fugal writing in development of the Third Quartet’s first movement), in a seamless coherence whenever material is passed from one instrument to another, and in an unfaltering accord about the way each detail contributes to the music’s emotional trajectory. In terms of dynamic control and tonal nuance, this is surely one of the most refined quartets of its generation; and in those flickering moments of untroubled lyricism (more frequent in the Sixth Quartet than in the Third or Eighth) and in the haunting morendo endings that round out each of these works, their performances stand up to any.

Their finesse, however, is apt to cushion Shostakovich’s violent jolts (say, the stark hammer blows in the third movement of the Third or the fourth movement of the Eighth) and to mitigate the music’s vein of desolation (surely, the first violin’s laments in the fourth movement of the Third need to be bleaker). For all the beauty of the performances, then, the music’s emotional reach seems both distorted and constricted. The Mandelring certainly don¹t convey the sense of unrelenting grief in the Sixth’s third-movement passacaglia, for instance, and they substitute consolation for despair in the finale to the Eighth. The music¹s variety of utterance is muted, too: long-range changes in mood are generally well handled (note how steadily they build to the climax of the fourth movement of the Sixth), but quicker shifts in spirit are often underplayed.

In the end, then, these are comfortable readings that offer a very partial view of the repertoire. I much prefer the more extroverted, hyperbolic style that marks the Kopelman Quartet’s Third or the more rugged approach that the Borodin Quartet take to all three of these quartets. If you favour your Shostakovich on the sweeter side, however, you may well find the Mandelring appealing, especially given the first-rate engineering and the generally informative notes.
In the disjointed Portrait DVD that comes as a bonus with this CD (the second instalment of a new Shostakovich cycle), members of the Mandelring

ionarts.blogspot.com | Thursday, May 29, 2008 | jfl | 29. Mai 2008 Shostakovich with the Mandelring Quartett

Shostakovich’s String Quartets are, alongside those of Bartók, Villa-Lobos, and possibly Bloch, the towering [20th century] achievements in thatMehr lesen

Shostakovich’s String Quartets are, alongside those of Bartók, Villa-Lobos, and possibly Bloch, the towering [20th century] achievements in that art-form. They confidently burden the weight of examples Haydn and Beethoven had set. And if Shostakovich’s symphonies can be regarded as exemplifying his public face, the quartets are a window into his more private side. Even if you don’t buy into the largely Western reception of Shostakovich as the freedom-fighter in musical code, with every symphony somehow having anti-communist messages woven into every other movement, the quartets will reveal a much more troubled and torn man than the symphonies would on their own.

Just as it has become the norm for every better orchestra to record a Mahler symphony cycle in the last ten years, it’s part of the good tone for aspiring and established string quartets to delve into Shostakovich cycles. After the pioneering Beethoven (Legendary Treasure), Shostakovich (Regis), Fitzwilliam (Decca), and Borodin String Quartets (an early cycle on Chandos Historical and a complete one on Melodiya) had completed their cycles, there was little to challenge the primacy especially of the latter two until the Emerson String Quartet darted into the relative void with their squeaky clean, live cycle from Aspen on DG. Since then complete cycles have been added by the Brodsky (Warner), Sorrel (Chandos), St. Petersburg (Hyperion), Éder (Naxos), Rubio (Brilliant), Manhattan (Ess.a.y), Danel (Fuga Libera), and Rasumovsky (Oehms, not yet available)Quartets.

One of the most exciting prospects for a cycle of Shostakovich quartets these days is the Israeli-Russian Jerusalem Quartet. They have two recordings of DSCH out, so far, and the leisurely pace seems to be beneficial to the project, assuming a whole cycle is planned. Definitively planning a complete cycle is the Mandelring Quartett from Germany who have arrived on volume three of five of their multi-channel SACD project. I have enjoyed them live and on disc – and in particular their innovative Brahms cycle - coupled with neglected contemporaries like Dessoff – has piqued my interest.

The first two instalments of this group, consisting of the siblings Sebastian, Nanette, and Bernhard Schmidt (violins and cello, respectively) as well as violist Roland Glassl, have already picked up several recommendations – promises of excellence that the third, which includes String Quartets nos. 5, 7, and 9, seems to hold.

Serving as my primary comparison for these recordings is the second Borodin cycle – newly re-mastered and released on Melodiya and more than ever my favorite for the emotional grit and grip that they exude. The sound, formerly “good enough”, is now very fine indeed; the background hiss audible, but even on headphones never intrusive – a definite improvement on the old BMG-distributed cycle.

String Quartet no.7, a sorrowful little number dedicated to the memory of his first wife Nina Vassilyevna Shostakovich who had died of cancer in 1954, is – in the inimitably translated liner notes of the Melodiya release – “a more little of all Shostakovich’s quartets. But there’s said a lot – and said newly.”. Indeed. The opening movement (Allegretto) has a light flexibility, deliberate elasticity with the Mandelring Quartett (3:34); the Borodin is notably faster (3:19) with more anguished peaks. The Hagen Quartett, whose latest disc includes this quartet (as well as nos.3 and 8), is more like spun silver threads; a perfection of individual voices.

The slow Lento movement highlights the Hagen’s individual excellence and separation again – whereas the Mandelrings sound a little hazier. But whereas the Hagens are utterly gloomy here, catching a grove only very late in the shortest of movements (2:46 with the Hagen, 2:52 with the Mandelring, and 3:34 with the Borodin), the Mandelring is comparatively bright. The Hagen Quartet seems to celebrate slacking dystopia and shapelessness, the Mandelring finds more purpose. Neither could possibly sustain the movement over three and a half minutes in the way that the Borodin does, without ever dropping the musical thread. Their take is not gloomy but steady – offering a constantly moving pulse throughout, lyrical toward the end, and almost unnoticeably slow.

Even the speedy and wild(er) third movement – Allegro – has a dark, melancholic, even lethargic undertone, a trace that all the busyness on the surface cannot dispel. It’s not unlike the 8th Symphony, in a way, but a merciful 50 minutes shorter. The Mandelring (5:11) buzz along with abandon and the superb sound on this Audite disc comes to the fore, especially where Bernhard Schmidt’s cello gets all the room to bloom that it needs. Just one detail, a possible caveat: alone, they sound pretty nice, even at the densest and wildest moments. Cut to the Borodin (at 5:35 again the slowest of the three) – and you notice the difference. The latter rip into the music with more pointed accentuation and a gusto that seems to put their poor instruments in immediate danger.

At high volumes the Mandelring quartet sounds weighty and beautiful, the Borodin shrill to the point of unbearable. Which of these two you find a recommendation or warning in a Shostakovich quartet will depend entirely on what it is that you want to get out of these works. If you have made proper acquaintance with them, you will undoubtedly have a preference already. The Hagen (5:16), not unlike the Borodin, but with frightening assuredness and accuracy, instead of frighteningly free-wheeling, rip through the first three minutes like the half-demented.

Judging by the Seventh Quartet, one might expect the Fifth Quartet to be something slightly mellower in the hands of the Mandelring Quartett by comparison with the Borodin’s version. Instead, they bulldoze through the opening Allegro non troppo with an intensity that rivals the Borodin every step of the way. Only at their wildest moments – this time due to the better, fuller sound, not because of lacking aggressiveness – are they less shrill than the Borodin’s who have the more delicate, even sweet, moments in the gentle, pizzicato-dominated closing pages.

In String Quartet no.9, the Borodin are at their most bracing. Perhaps this has to do with the fact that – like Quartet no.6 and the Piano Quintet with Sviatoslav Richter – it was recorded live. Some additional background noise, more reverberation and curious balances make the difference between Audite’s impeccable and Melodiya’s raw sound far more notable.

Listen to the third movement (Allegretto furioso), where the Mandelring Quartett doesn’t gallop into this movement like mad, as does the Borodin Quartet. Rather it starts as a graceful, agile dance, replaced by sudden vigour and anxious terror. The Borodin move from madly riveting to a brutal, metallic harshness that disabuses the listener of the idea that this might be the “Quartet for Children” that Shostakovich had promised the Beethoven Quartet for their 40th anniversary. Unless the same misunderstanding regarding “Toys and spending time in the open air” occurred here as it did in his 15th Symphony – distinctly not a toy-shop symphony, despite Shostakovich’s claims to that effect – the 1964 9th String Quartet is in fact a different, new work than the one he promised to produce with those words in 1952. You could also consider a link between the reoccurring galloping spiccato beat of the Allegretto to the “William Tell” quotes in the 15th Symphony, but if the similarity is anything but coincidental would be difficult to prove. When it finally saw the light, Shostakovich dedicated the quartet to his new, third, wife, Irina Supinskaya.

When anxiety and strife give way to the agonizing Adagio, the calm deliberation and the atmospheric sound of the Mandelring Quartet (3:03) are every bit as raw and tender as the much slower Borodin (4:04). Their concluding Allegretto is a strident highpoint of this release.

The peaks and extremes of the Borodin, not to mention the frequently abrasive sound – which I find quite appropriate most of the time – make that cycle stand out more and may be more immediately captivating or exciting. But especially on repeat- and closer listening, the Mandelring’s carefully considered, always unpredictable ways are a treasure, not only for audiophiles but for all who want more than the “authentic Russian” version of the Borodin, Beethoven, or Shostakovich Quartets.
Shostakovich’s String Quartets are, alongside those of Bartók, Villa-Lobos, and possibly Bloch, the towering [20th century] achievements in that

American Record Guide | January/February 2008 | Vroon | 1. Januar 2008

The first is simple to review, because it is so different from all other recordings. There are no slow movements here. Markings like Adagio, Lento,Mehr lesen

The first is simple to review, because it is so different from all other recordings. There are no slow movements here. Markings like Adagio, Lento, and Largo all mean Andante to these people. So there is none of the dark, brooding Shostakovich. Instead he is rather agitated all the time. There is a feminine quality to the playing – anxious and self-conscious, sometimes even frantic.

So: do you want to hear Shostakovich done that way? I compared with the Jerusalem Quartet on Harmonia Mundi and the Eder Quartet on Naxos, and I am sure I do not want to hear it this way. Nor does the SACD sound make the slightest difference: I prefer the sound of both the others. This may be the first Shostakovich quartet series on SACD, but that doesn't matter. I see that another ARG reviewer rejected their earlier recording (of 1, 2, and 4) because they lack the darkness and intensity Shostakovich needs (Nov/Dec 2006). Right.

The Jupiter Quartet is less technically precise than the Mandelring and more emotionally involved. I find the playing rough and hardhitting. I want more beauty, more vibrato, a more refined sound. The sound is also too close-up. At least the Adagio is an adagio. In fact, tempos are rather slow, but with such strong (even brutal) attacks it seems faster. The Eder on Naxos will give you the best Shostakovich Quartet 3 you can hear.
The first is simple to review, because it is so different from all other recordings. There are no slow movements here. Markings like Adagio, Lento,

Rhein-Neckar-Zeitung
Rhein-Neckar-Zeitung | Donnerstag, 13. Dezember 2007 | MR | 13. Dezember 2007 Kraftvoll intelligent

In der zweiten Folge ihrer Einspielung der Schostakowitsch-StreichquartetteMehr lesen

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In der zweiten Folge ihrer Einspielung der Schostakowitsch-Streichquartette

CD Compact
CD Compact | Noviembre 2007 | Benjamin Fontvella | 1. November 2007

No me resulta nada fácil dar un juicio objetivo de esto disco. Es elMehr lesen

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No me resulta nada fácil dar un juicio objetivo de esto disco. Es el

klassik.com | Oktober 2007 | Aron Sayed | 16. Oktober 2007 | Quelle: http://magazin.k... Kalte Tänze

Mit der CD-Reihe ‘Brahms und seine Zeitgenossen’ sowie mitMehr lesen

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Mit der CD-Reihe ‘Brahms und seine Zeitgenossen’ sowie mit

Le Monde de la Musique
Le Monde de la Musique | Septembre 2007 | Patrick Szersnovicz | 1. September 2007

Chostakovitch était a l'avantgarde par ses structures melodiques et conservateur par son attachement a la mélodie, a une époque ou l'on étaitMehr lesen

Chostakovitch était a l'avantgarde par ses structures melodiques et conservateur par son attachement a la mélodie, a une époque ou l'on était volontiers a-melodique Dans le splendide Troisième Quatuor (1946), l'intelligibilité instantanée de l'architecture et le mariage de structures très fines (passacaille de 1 « Adagio » en ut dièse mineur) et d'une expression sombre evoquent le dernier Beethoven. En même temps, l'œuvre est mozartienne par sa transmutation de la souffrance en grâce. Après un début quasi désinvolte, ce Troisième Quatuor surprend par sa plongée dans le drame. Moins exigeant sur le plan de la dynamique, l'allègre – et longtemps néglige – Sixième Quatuor (1956) habite un monde limpide et pastoral, différent de celui de ses prédécesseurs. Plus souvent joue a lui seul que les quatorze autres, le Huitième Quatuor (1960) possède un aspect autobiographique qui vient de la citation d'elements empruntes a des œuvres précédentes du compositeur, mais il s'agit avant tout d'une œuvre âpre, conflictuelle, déchirante.

Pour ce deuxième volume d'une future intégrale, le Quatuor Mandelring – jeune formation allemande qui a déjà signe de remarquables CD consacres a Brahms et surtout a Schubert – fait montre d'appréciables qualités factuelles, particulièrement dans une lecture sobre et raffinée du Sixième Quatuor. Si la vision un rien trop « constructiviste », du Troisième Quatuor peut séduire, elle manque de profondeur. L'interprétation du Huitième Quatuor vaut pour sa maîtrise instrumentale, malgre un jeu un peu trop uniforme.
Chostakovitch était a l'avantgarde par ses structures melodiques et conservateur par son attachement a la mélodie, a une époque ou l'on était

Fono Forum
Fono Forum | 9/2007 | Thomas Schulz | 1. September 2007 Gefährdet

Wie schon in der ersten Folge ihrer Gesamteinspielung der Schostakowitsch-Quartette legt das Mandelring-Quartett packende Interpretationen vor. EsMehr lesen

Wie schon in der ersten Folge ihrer Gesamteinspielung der Schostakowitsch-Quartette legt das Mandelring-Quartett packende Interpretationen vor. Es versteckt die zahlreichen Ecken und Kanten nicht, ohne indes die Musik auf ihren Aggressionsgehalt zu reduzieren. Besonders eindrucksvoll gerät die Lesart des sechsten Quartetts, in dem das bei Schostakowitsch essentielle Gefährdungspotential unter einer scheinbar friedlichen Oberfläche verborgen liegt. Vorbildlich realisieren die Geschwister Sebastian, Nanette und Bernhard Schmidt sowie der Bratschist Roland Glassl hier das Schwanken zwischen heiterer Terzenseligkeit und latentem Sarkasmus. So interpretiert, erfährt das stets etwas vernachlässigte Opus seine verdiente Ehrenrettung.
Wie schon in der ersten Folge ihrer Gesamteinspielung der Schostakowitsch-Quartette legt das Mandelring-Quartett packende Interpretationen vor. Es

Pizzicato
Pizzicato | 9/2007 | Guy Wagner | 1. September 2007 Musikalische Wahrheit

Im April 2006 hatte ich bei der Besprechung der ersten CD der Integrale der Streichquartette von Shostakovich mit dem Mandelring Quartett geschrieben:Mehr lesen

Im April 2006 hatte ich bei der Besprechung der ersten CD der Integrale der Streichquartette von Shostakovich mit dem Mandelring Quartett geschrieben: "Wenn die kommenden Einspielungen auf diesem Niveau verbleiben, mit noch etwas zusätzlichem Biss, bekämen wir vom Mandelring Quartett die Integrale schlechthin der Shostakovich-Quartette für das 21. Jahrhundert." Nun, die zweite SACD mit den Quartetten 3, 6 und 8 macht diese Behauptung wahr, und, ehrlich gesagt, das freut mich.

Die Karlsruher Musiker Sebastian und Nanette Schmidt, Violinen, Bernhard Schmidt, Cello, (drei Geschwister) und Roland Glassl, Viola, über die eine Gratis Portrait-DVD interessante Auskünfte gibt, gehen in der neuen Einspielung noch über das bereits Erreichte hinaus. Dabei werden sie wiederum optimal von einer außergewöhnlichen Aufnahmequalität unterstützt: transparenter und packender könnte der Klang nicht sein.

Vor allem aber ist es die profunde geistige Dimension von Shostakovichs Musik, die offen gelegt wird. Hier geschieht ein Eindringen in die tiefsten Tiefen dieser Kompositionen. Jeder Satz erhält seine individuelle Charakterisierung, jede Stimmung wird ausgeleuchtet, jeder Kontrast ist bis zur letzten Konsequenz durchgespielt. Beispiel: das 3. Quartett F-Dur op. 73. Wie die fast fröhlich anmutenden Ambiance des Beginns plötzlich wie 'weggefegt' ist (Michael Struck-Schloen im exzellenten Begleittext), das macht stutzig, lässt aber die seelischen Zweifel und die geradezu physischen Ängste einsichtig werden, die der Komponist insbesondere in den beiden Moderato-Sätzen ausdrückt. Noch einmal spiegelt dieses Werk die ganze Kriegsbrutalität so kurz nach den tragischen Ereignissen zurück (man darf nicht vergessen, dass es 1946 entstand), um in völliger Entrücktheit zu enden. Und diese ist hier perfekt verwirklicht.

Ähnliches kann man auch über das zehn Jahre später entstandene 'Tauwetter'-Quartett G-Dur op. 101 sagen, dessen Stimmungsschwankungen so etwas wie eine Hoffnung des Komponisten auf bessere Tage für sein Land und sich selbst ausdrücken.

Höhepunkt aber wird die Interpretation des berühmtesten aller Shostakovich-Quartette, des 8. in c-Moll, op.110, das der Meister als ein Requiem für sich selbst ansah und das ambivalent bleibt, sowohl in seiner Widmung ("an die Opfer des Faschismus und des Krieges"), als in seiner sehr subjektiven Aussage (schließlich war Shostakovich auch ein 'Opfer'): Immer wieder führt er sein Ton-Monogramm D-Es-C-H an, um zu sagen: Hier bin ich und kann nicht anders.

Das Überraschendste an der Interpretation des Mandelring Quartetts ist dann aber, wie 'schön' sie ist, trotz aller Zerrissenheit, Trauer, Klage, Verzweiflung, die das Werk ausdrückt. Fast schon zum Weinen schön. So wirkt musikalische Wahrheit.
Im April 2006 hatte ich bei der Besprechung der ersten CD der Integrale der Streichquartette von Shostakovich mit dem Mandelring Quartett geschrieben:

The Strad
The Strad | August 2007 | David Denton | 1. August 2007 Outstanding Shostakovich from the Mandelring

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In this second volume of Shostakovich's quartets, the Mandelring Quartet

opushd.net - opus haute définition e-magazine
opushd.net - opus haute définition e-magazine | numéro 31 | Jean-Jacques Millo | 18. Juli 2007

Dans ce second volet de l’intégrale des Quatuors à Cordes de DimitriMehr lesen

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Dans ce second volet de l’intégrale des Quatuors à Cordes de Dimitri

Partituren
Partituren | Juli/August 2007 | Georg Rudiger | 1. Juli 2007

Bei seiner zweiten Schostakowitsch-Einspielung beschreitet das Mandelring Quartett einen langen Weg, der das Ensemble vom heiter verspielten KopfsatzMehr lesen

Bei seiner zweiten Schostakowitsch-Einspielung beschreitet das Mandelring Quartett einen langen Weg, der das Ensemble vom heiter verspielten Kopfsatz des dritten bis zum todernsten Largo-Finale des achten Quartetts führt: seinem „Requiem“. In fahlem, fein abgestuftem Ton beginnt Primarius Sebastian Schmidt die Linie in der ersten Violine. Grenzenlose Einsamkeit ist zu spüren, der die tiefen Streicher warme Farben schenken. Die drei Geschwister bilden mit dem Bratschisten Roland Glassl ein homogenes Ensemble, das Genauigkeit mit Expressivität verbindet. Die Pfälzer Musiker spielen intensiv, ohne aufdringlich zu sein. Und bewahren selbst in den vielen ekstatischen Passagen ihre ausgezeichnete Balance: ein Ereignis.
Bei seiner zweiten Schostakowitsch-Einspielung beschreitet das Mandelring Quartett einen langen Weg, der das Ensemble vom heiter verspielten Kopfsatz

Muzyka21
Muzyka21 | czerwiec 2007 | Stanisław Lubliński | 1. Juni 2007

Mandelring Quartett idzie od sukcesu do sukcesu. W maju br. ich pierwszyMehr lesen

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Mandelring Quartett idzie od sukcesu do sukcesu. W maju br. ich pierwszy

www.SA-CD.net
www.SA-CD.net | May 1, 2007 | Andrew B | 1. Mai 2007

This recording of the 8th quartet might receive some contrastingMehr lesen

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This recording of the 8th quartet might receive some contrasting

NDR Kultur
NDR Kultur | 23. März 2007 | Elisabeth Richter | 23. März 2007

„Frei und eigenverantwortlich musizieren und dabei die aufregendsten Entdeckungen machen, jedes Jahr das Repertoire erweitern, mit Partnern auchMehr lesen

„Frei und eigenverantwortlich musizieren und dabei die aufregendsten Entdeckungen machen, jedes Jahr das Repertoire erweitern, mit Partnern auch in größerer Formation auf der Bühne stehen, vor allem aber: spüren, wie die Spielfreude und das intensive Erleben der Musik das Publikum mitreißen können, das ist es, was Quartett spielen zum Traumberuf macht“ sagen die vier Musiker des Mandelring Quartetts aus Karlsruhe, die seit vielen Jahren zu den führenden Streichquartetten Deutschlands gehören. Der Gewinn großer Wettbewerbe – München (ARD), Evian und Reggio Emilia (Premio Paolo Borciani) – ebnete dem Mandelring Quartett schnell den Weg in die großen Konzertsäle.

Sie begeistern ihr Publikum aber nicht nur in ihren Konzerten, sondern viele ihrer CDs wurden prämiert: Schuberts Streichquartette erhielten etwa den Preis der Deutschen Schallplattenkritik. Auch die neue Serie, die Gesamtaufnahme sämtlicher Quartette von Dmitri Schostakowitsch ist preisverdächtig. Vol. 2 ist gerade fertig geworden. Elisabeth Richter hat es für uns gehört.

[Musik 1, Quartett 6, 1. Satz]

Man hört es vom ersten Ton an. Hier spielen Musiker, die tief in die Materie eingedrungen sind, und die Freude daran haben, dem Hörer davon zu erzählen, nicht akademisch, sondern mit Lust und Laune und mit Ernsthaftigkeit.

[Musik 1, Quartett 6, 1. Satz]

Volume 1 der Aufnahmen sämtlicher Schostakowitsch-Quartett war schon vielversprechend, und auch die Quartette Nr. 3, 6 und 8 von Volume 2 beweisen das außerordentliche Niveau der vier „Mandelring-Musiker“. Dass der Klang so genau ausbalanciert ist, Kraft in den wild-rasenden Passagen des achten Quartettes etwa hat, oder ganz geheimnisvoll entrückt und sphärisch wirkt wie im Moderato des dritten Quartetts, das kommt vielleicht daher, dass im Mandelring Quartett drei Geschwister spielen.

[Musik 2, Quartett 3, 2. Satz]

Zusätzlich zur CD gibt es eine DVD, wo das Mandelring Quartett portraitiert wird. Da erlebt man die Musiker bei der Probe, im Konzert, beim gemeinsamen Essen und unterwegs. Und man erfährt, wie sich Bratschist Roland Glassl als Nicht-Familienmitglied im Quartett fühlt.

[Musik 2, Quartett 3, 3. Satz]

Schostakowitsch’ Quartette jedenfalls zeigt das Mandelring Quartett wie unter einem Brennglas, sehr klar werden die kompositorischen Strukturen vermittelt, man balanciert das stets Groteske und Bedrohliche bei Schostakowitsch, das neben vermeintlich Banal-Heiterem steht, mit Verstand und Feingefühl aus. Man weiß um die Abgründe und Schönheiten dieser Musik, verliert sich aber nicht in ihnen.
„Frei und eigenverantwortlich musizieren und dabei die aufregendsten Entdeckungen machen, jedes Jahr das Repertoire erweitern, mit Partnern auch

Image Hifi
Image Hifi | 3/2013 | Heinz Gelking Dmitri Schostakowitsch: Streichquartett Nr. 8 in c-moll, op. 110

Das Zerrissene, die Wut, die Trauer werden gleichwohl herausgearbeitet. Aber vor allem tritt ein neues Bild von Schostakowitsch zutage: Das eines Komponisten, der gegenüber Glikman auch von der "wunderschönen Klarheit der Form" seines Quartetts schwärmte und dem es neben aller Bekenntnishaftigkeit sehr wohl darum ging, einen hochwertigen Beitrag zur Königsgattung klassischen Komponierens zu leisten. Die SACD aus dem Jahr 2007 klingt natürlich besser als die bis hierhin vorgestellten CD-Produktionen.Mehr lesen

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Das Zerrissene, die Wut, die Trauer werden gleichwohl herausgearbeitet. Aber vor allem tritt ein neues Bild von Schostakowitsch zutage: Das eines Komponisten, der gegenüber Glikman auch von der "wunderschönen Klarheit der Form" seines Quartetts schwärmte und dem es neben aller Bekenntnishaftigkeit sehr wohl darum ging, einen hochwertigen Beitrag zur Königsgattung klassischen Komponierens zu leisten. Die SACD aus dem Jahr 2007 klingt natürlich besser als die bis hierhin vorgestellten CD-Produktionen.

Händlerinfos

Dmitri Shostakovich: Complete String Quartets Vol. II
Artikelnummer: 92.527
EAN-Code: 4022143925275
Preisgruppe: ACX
Veröffentlichungsdatum: 18. April 2007
Spielzeit: 69 min.

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